¿Qué debe hacer una IPS cuando una EPS presenta problemas financieros?
Cuando una EPS empieza a presentar dificultades financieras, los efectos no se quedan únicamente dentro de la entidad responsable del aseguramiento. También pueden sentirse en clínicas, hospitales, centros médicos y demás IPS que dependen de sus pagos para mantener un flujo de caja estable.
Para una IPS, el problema puede comenzar con algo aparentemente manejable: cuentas que tardan más de lo habitual en pagarse, conciliaciones que se aplazan, glosas que permanecen abiertas o acuerdos de pago que dejan de cumplirse. Si estas situaciones se acumulan, la cartera puede crecer hasta convertirse en un riesgo financiero considerable.
Por eso, esperar a que exista una liquidación formal para empezar a organizar la cartera puede ser una mala estrategia. La preparación debe comenzar mucho antes, especialmente cuando existen señales de deterioro financiero o medidas especiales sobre la EPS.
Intervención de una EPS no significa necesariamente liquidación: ¿cuál es la diferencia?
Este punto es importante porque suele generar confusión. Una EPS puede encontrarse bajo una medida de intervención forzosa para administrar sin que eso signifique que su liquidación ya esté decidida.
La intervención para administrar busca, entre otros objetivos, determinar si la entidad puede ser recuperada y continuar desarrollando adecuadamente su actividad. La liquidación, en cambio, corresponde a un proceso diferente que tiene como finalidad terminar la existencia legal de la entidad conforme al régimen aplicable.
Para las IPS, la conclusión práctica es sencilla: una medida de intervención debe entenderse como una señal para revisar el riesgo de la cartera, no como una confirmación automática de que la EPS desaparecerá.
Señales de alerta que una IPS debería vigilar en una EPS
No existe una única señal que permita afirmar que una EPS será liquidada. Sin embargo, determinados cambios pueden justificar una revisión más cuidadosa de la exposición financiera que tiene la IPS frente a ese pagador.
- Aumento significativo de los tiempos habituales de pago.
- Incumplimiento reiterado de acuerdos o compromisos de pago.
- Crecimiento acelerado de la cartera vencida.
- Dificultades recurrentes en procesos de conciliación de cuentas.
- Incremento de glosas, devoluciones o controversias sobre cuentas.
- Cambios administrativos o medidas especiales comunicadas por las autoridades.
- Concentración excesiva de los ingresos de la IPS en un solo pagador.
- Deterioro de las condiciones comerciales o financieras previamente acordadas.
Lo primero: conocer exactamente cuánto le debe la EPS a su IPS
Antes de pensar en una demanda, una conciliación o cualquier otra estrategia de recuperación, la IPS necesita saber cuál es la situación real de su cartera.
Parece algo básico, pero en la práctica no siempre existe una fotografía actualizada de las obligaciones. Es posible encontrar facturas radicadas que todavía no han sido pagadas, cuentas glosadas, obligaciones conciliadas parcialmente, acuerdos de pago incumplidos y saldos que aparecen de manera diferente en las áreas financiera, de cartera y jurídica.
Por eso conviene consolidar la información y separar la cartera por edades, estado de la obligación, soporte disponible y nivel de riesgo.
Una revisión inicial debería identificar:
• Valor total de la cartera pendiente frente a cada EPS.
• Cartera corriente, vencida y de difícil recuperación.
• Facturas radicadas y pendientes de pago.
• Glosas y devoluciones pendientes de resolver.
• Conciliaciones realizadas y obligaciones reconocidas.
• Acuerdos de pago vigentes e incumplidos.
• Procesos de cobro ya iniciados.
Organice los documentos de la cartera antes de que la situación se complique
Una de las mejores medidas preventivas que puede tomar una IPS es organizar desde temprano los documentos que demuestran la existencia y el estado de sus acreencias.
Cuando una cartera lleva meses o años acumulándose, encontrar los soportes después puede convertirse en una tarea mucho más difícil. Por eso no conviene esperar a que exista una liquidación para empezar a reconstruir el expediente.
- Facturas y documentos equivalentes.
- Soportes de prestación de los servicios.
- Constancias de radicación.
- Respuestas a glosas y devoluciones.
- Actas de conciliación.
- Acuerdos de pago.
- Comunicaciones y requerimientos de cobro.
- Certificaciones y documentos contables relacionados.
- Soportes de obligaciones reconocidas.
- Antecedentes de negociaciones realizadas con la EPS.
La organización documental no garantiza por sí sola el pago de una obligación, pero sí permite tomar decisiones jurídicas y financieras con mucha mayor información.
No espere a la liquidación para empezar a cobrar la cartera vencida
Uno de los errores más costosos para una IPS consiste en asumir una posición completamente pasiva mientras la cartera continúa creciendo.
Si existen obligaciones vencidas, conviene establecer una estrategia de recuperación que permita determinar cuáles pueden resolverse mediante gestión administrativa o conciliación y cuáles requieren una actuación jurídica más contundente.
El cobro prejurídico puede ser útil para formalizar requerimientos, organizar la negociación y dejar evidencia de las gestiones realizadas. Cuando el caso lo permite y existen los presupuestos jurídicos necesarios, también puede evaluarse el inicio de acciones judiciales.
La decisión debe tomarse sobre el expediente concreto y no simplemente porque una EPS se encuentre en dificultades financieras.
¿Qué pasa con la cartera de una IPS cuando una EPS entra en liquidación?
Cuando una EPS entra formalmente en un proceso de liquidación, la estrategia cambia. Ya no se trata únicamente de continuar con las gestiones ordinarias de cobro, sino de revisar las reglas particulares del proceso liquidatorio y las instrucciones establecidas por el agente especial liquidador.
La Superintendencia Nacional de Salud explica que, en las liquidaciones forzosas administrativas, los acreedores deben presentar sus reclamaciones directamente ante la entidad en liquidación, dentro de la oportunidad y bajo las condiciones establecidas en el emplazamiento correspondiente.
Esto hace especialmente importante actuar con orden y oportunidad. Una IPS no debería asumir que por tener registrada contablemente una cuenta esta será automáticamente reconocida dentro de la liquidación.
La acreencia debe ser analizada y sometida al procedimiento correspondiente para su reconocimiento, calificación y graduación.
¿Cómo debe prepararse una IPS para reclamar una acreencia dentro de una liquidación?
La preparación depende de las reglas específicas del proceso, pero desde el punto de vista práctico la IPS debería tener lista y organizada la información que permita demostrar el origen, valor y estado de cada obligación.
- Identificar claramente a la EPS y la obligación reclamada.
- Consolidar los documentos que soportan la prestación del servicio.
- Verificar los valores registrados en contabilidad y cartera.
- Separar obligaciones reconocidas de aquellas que aún presentan controversias.
- Revisar conciliaciones, acuerdos y pagos parciales.
- Identificar oportunamente las instrucciones del liquidador.
- Presentar la reclamación dentro del término establecido.
- Hacer seguimiento al resultado de la reclamación y a su calificación.
¿Las IPS tienen alguna prelación para el pago de acreencias en una liquidación?
Este es otro punto que debe analizarse con cuidado. La existencia de una acreencia reconocida no significa necesariamente que el pago sea inmediato ni que todos los acreedores tengan la misma posición dentro del proceso.
En la información publicada por la Superintendencia Nacional de Salud sobre liquidaciones de EPS e IPS se contempla una prelación de créditos en la que, después de determinados conceptos y gastos aplicables, aparecen las deudas laborales y posteriormente las deudas reconocidas a instituciones prestadoras de servicios de salud, entre otras categorías.
Por eso es importante diferenciar entre tres conceptos que a menudo se confunden: tener una deuda registrada, lograr que sea reconocida dentro de la liquidación y finalmente obtener su pago.
Proteja también la liquidez de la IPS mientras intenta recuperar la cartera
Recuperar una cartera importante puede tomar tiempo. Por eso, la estrategia jurídica debe ir acompañada de una estrategia financiera.
Si una IPS tiene una exposición elevada frente a una EPS con dificultades, resulta prudente proyectar distintos escenarios de flujo de caja y determinar qué ocurriría si los pagos se retrasan durante varios meses.
- Actualizar las proyecciones de flujo de caja.
- Identificar obligaciones financieras prioritarias.
- Revisar la concentración de cartera por EPS.
- Establecer escenarios de retraso en los pagos.
- Priorizar gastos esenciales para la operación.
- Buscar alternativas para reducir la dependencia de un pagador.
- Acelerar la recuperación de cartera que tenga mejores posibilidades de recaudo.
Reducir la dependencia de una sola EPS también es una estrategia de prevención
Una IPS que concentra una parte importante de sus ingresos en un único pagador queda más expuesta cuando ese pagador presenta dificultades.
La diversificación no significa simplemente conseguir más contratos. También implica analizar qué porcentaje de los ingresos depende de cada entidad, cuáles son sus tiempos reales de pago y qué nivel de riesgo representa cada relación comercial.
Tener esta información permite anticiparse a problemas de liquidez y tomar decisiones antes de que una situación externa termine comprometiendo la operación de la institución.
Checklist: qué debería revisar una IPS si una EPS presenta señales de riesgo
Antes de que la situación avance:
✓ Actualice el estado completo de la cartera.
✓ Clasifique las obligaciones por antigüedad y riesgo.
✓ Organice todos los soportes de las cuentas.
✓ Revise glosas, devoluciones y conciliaciones pendientes.
✓ Identifique acuerdos de pago incumplidos.
✓ Evalúe qué cartera requiere gestión prejurídica.
✓ Determine qué obligaciones podrían requerir una acción judicial.
✓ Revise la exposición financiera frente a esa EPS.
✓ Prepare escenarios alternativos de flujo de caja.
✓ Monitoree las decisiones y comunicaciones oficiales relacionadas con la EPS.
El error más costoso: esperar a que la EPS esté liquidada para empezar a revisar la cartera
Cuando una IPS espera hasta el último momento para organizar sus cuentas, puede encontrarse con expedientes incompletos, diferencias contables, documentos difíciles de localizar y obligaciones que requieren una revisión jurídica más profunda.
La prevención no consiste en asumir que una EPS necesariamente será liquidada. Consiste en estar preparada para ese escenario sin descuidar la operación normal de la institución.
En otras palabras, una buena gestión de cartera debería funcionar incluso cuando el pagador está en condiciones normales. Si aparecen señales de deterioro, lo que cambia es el nivel de seguimiento y la velocidad con la que deben tomarse decisiones.
¿Qué debería hacer una IPS hoy para reducir el riesgo frente a una EPS con problemas?
Lo primero es dejar de mirar la cartera únicamente como una cifra contable. Cada saldo pendiente debería tener un estado claro: pagado, pendiente, glosado, conciliado, en acuerdo de pago, en gestión de cobro o en proceso jurídico.
A partir de allí, la institución puede identificar cuáles son las obligaciones que requieren atención inmediata y cuáles pueden seguir un proceso ordinario de recuperación.
Si posteriormente la EPS entra en una liquidación, contar con esta información organizada facilita la preparación de las reclamaciones y permite reaccionar de acuerdo con las reglas particulares del proceso.
En definitiva, la mejor preparación no comienza cuando se anuncia una liquidación. Comienza mucho antes, con una gestión de cartera ordenada, documentación completa, seguimiento financiero y decisiones jurídicas oportunas.
